El arte enseña a mirar : a mirar el arte y a mirar con ojos más atentos al mundo. En los cuadros, en las esculturas, igual que en los libros, uno busco lo que está en ellos y también lo que esta más allá, una iluminación acerca de sí mismo, una forma verdadera y pura de conocimiento.

Antonio Muñoz Molina.



martes 27 de septiembre de 2011

Abu Simbel, el culto solar a Ramses II





El rey de Egipto superior y más bajo, 
Setep-en-setep-en-Re Ouser-Maat-ouser-Maat-Re 
(de gran alcance por el Maat de  Re, el elegido de Re)
El hijo de  Re, meri-Amon ,  
ra-mes-su-mes-su 
(está re quién le dio a luz, el quién Amon ama)


La historia del Antiguo Egipto sufrió una gran conmoción con el reinado de Akhenaton, del que sólo se recuperó definitivamente con la llegada al trono de Ramses II (1290 - 1224 a. C) un largo periodo en el que restauró el culto a Amon, devolvió a los grandes templos como Karnac su importancia político-religioso-económica, amplio las fronteras del reino y recuperó el poder teocrático del faraón. En este proceso tuvo un papel central una amplia campaña constructiva, que hace que su sello aparezca continuamente en excavaciones y edificios a lo largo de todo Egipto, continuo las obras de su padre Seti I y emprendió otras nuevas. Fue una campaña de propagando completa en la que se pretendía presentar al faraón  como el proveedor de bienes y riquezas al país, el garante de la religión, el protector de los templos, de las fronteras, el que con intuición divina soluciona los problemas... es decir recordar que se trata de un dios viviente ampliando de forma espectacular los destinatarios del mensaje. 
Esta función la encontramos de forma evidente en la ampliación acometida en el templo de Luxor, añadiendo un nuevo patio con pilonos  y obeliscos (uno de ellos actualmente en la Plaza de la Concordia de París) rodeado de estatuas del faraón de 15 metros de altura. Continuo también las obras del templo de Karnac, con la enorme sala hipóstila, formada por 134 columnas de unos 23 metros de altura. Levantó de nueva planta templos como el Rameseu, en el Valle los Reyes destinado a ser su tumba, varios templos de menor tamaño en las orillas del Nilo destinados a cultos locales (Bat el-Uali, Uadi es-Sebua, Gerf Hussein...) 
De todos estos el que destaca sobre los demás es el conjunto de templos de Abu Simbel, posiblemente uno de sus proyectos más importantes, fue comenzado en la primera década de su reinado y acabado hacia el 1264 a. C. El templo debía resumir todos los principios de la monarquía ramesida, su vinculación divina, la sacralización de la dinastía y de sus descendientes, además de recordar las victorias militares y de servir de templo para las ceremonias jubilares que periódicamente aseguraban el poder del faraón y su divinidad, por algo el nombre oficial del templo era “Hut Rameses Meryamún” (el templo de Ramses, el Amado de Amón). 

Los templos fueron descubiertos en 1817 por Burckhardt que los encontró prácticamente enterrados en la aren, aunque fue Belzoni quien exploró su interior. Se encontraban situados en la orilla del Nilo, con la construcción de la presa de Assuan y con la subida de nivel de las aguas del lago Nasser se inicio una campaña internacional entre 1964-1968, coordinada por la UNESCO para salvar los templos, fueron desmontados, cortados en bloques y trasladados a un emplazamiento más elevado. 
El conjunto está formado por dos templo, el primero dedica a Ramses y  los dioses Ra, Ptah y Amón, el templo menos dedicado a Nefertiti y a la diosa Hathor.


1-. Portada monumental y colosos de Ramses II,  3-. "Patio" de pilares osiriacos. 4-. Capillas laterales, 5-. Sala hipóstila, barcas solares, 6-. Vestíbulo, 7-. Santuario



El templo mayor reproduce excavada en la roca la estructura tradicional de un templo, en lo los pilonos de entrada son sustituidos por cuatro estatuas colosales de Ramses II sedente a cuyos pies aparecen representados a un tamaño mucho menor Nefertari y la reina viuda Mut-Tuya, y los hijos mayores de Ramses. Franqueada la estrecha puerta se accede a la primera sala que evoca el patio al aire libre de los templos, con pilares osiriacos, en las paredes relieves alusivos a las campañas militares de  Ramses II, en concreto  la batalla de Qadesh, la más importante de todas,  acompañada de un extenso jeroglífico, el poema de Pentaur, que narra la participación del rey en esa batalla. Además de la representación bélica Ramses aparece ante los dioses presentándoles ofrendas y los prisioneros tomados en la guerra. Uno de los elementos que se destaca de los relieves es el componente dinástico, pues el faraón aparece representado acompañado de todos sus, numerosos, hijos. 

Batalla de Qadesh, el faraón ofrende los prisioneros a Amon
Batalla de Qadesh, prisioneros






 La sala hipóstila que sigue al patio, tenía como función mostrar en sus paredes la representación de la barca de Amón-Ra, a las que la pareja real debía rendir tributo, también aparece la alusión a Tot y la inundación anual que debía asegurar el faraón. Las imágenes colocadas en el fondo de la capilla de la sala hipóstila vuelve a vincular a Ramses II con los dioses, aperece sentado junto a Amón, Ra y Ptah, el templo esta orientado de tal forma que en dos ocasiones al año, la luz solar entre hasta el fondo del templo e ilumine las estatuas de Amón, Ramses y Ra, mostrando así el origen divino del faraón, hijo del dios solar  Amón-Ra y dios el mismo; en cuanto a la estatua de Ptah, dios de las tinieblas, permanece en la oscuridad sin que el sol la llegue a iluminar. 








El templo menor, dedicado a Hathor-Nefertari, (aquella por amor a la cual sale el sol)  tiene una estructura más sencilla. La fachada está formada por seis grandes esculturas, de unos 10 metros de alturas, colocadas en nichos encuadrados en inscripciones jeroglíficas. Las figuras corresponden Ramses con la corona del Alto Egipto, a Nefertiti como diosas Hathor, Ramses con la corona del Bajo, Ramses con la doble corona, Nefertiti, como Hathor y con el disco solar y Ramses con el nemes y la corona atef. La sala hipóstila está sujeta por seis pilares con capiteles hathoricos, decoradas con inscripciones sobre la reina o el rey realizando ofrendas a diversos dioses (Anubis, Hathor, Mut, ..) Desde esta sala se accede a un vestíbulo previo al santuario en donde se representa a Hathor







1 comentarios:

Antonio Martínez dijo...

Espectacular conjunto de templos y fantástica reconstrucción (con algún error milimétrico). Estupenda entrada.

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