El arte enseña a mirar : a mirar el arte y a mirar con ojos más atentos al mundo. En los cuadros, en las esculturas, igual que en los libros, uno busco lo que está en ellos y también lo que esta más allá, una iluminación acerca de sí mismo, una forma verdadera y pura de conocimiento.

Antonio Muñoz Molina.



lunes, 16 de mayo de 2011

Joseph Beuys, Cada hombre es un artista

Cada hombre es un artista. En cada hombre existe una facultad creadora virtual. Esto no quiere decir que cada hombre sea un pintor o un escultor, sino que existe una creatividad latente en todas las esferas del trabajo humano”.




 Los rumbos que toma arte después de la Segunda Guerra Mundial son variados y hasta en ocasiones contradictorios, una vez rota la secuencia de vanguardias anteriores, los artistas impondrán visiones personales, que aunque puedan vincularse entre sí superan en la mayoría de las ocasiones cualquier intento de etiquetado.
Uno de los artistas que mejor representan esta tendencia y cuya obra marco un antes y un después en el mismo concepto de Arte es Joseph Beuys. Controvertido, polémico, su obras no dejan indiferente a nadie, y siempre suponen un cuestionamiento de lo que tradicionalmente venimos considerando como obra de arte. Posiblemente esta es mu macho aportación el romper con la idea de que una obra de arte es un pieza, un objeto material, que tiene una corporeidad, que es tangible y por lo tanto comercializable.
Fue uno de los pocos artistas que vivió en primera persona la Guerra, combatiendo en el frente y viendo la muerte de cerca. Como piloto de la Luftwafe fue derribado por las defensa antiaéreas sovieticas en Crimea, malherido y con heridas muy graves fue salvado de la muerte por un grupo de tártaros nómadas que le curaron con grasa animal y cubriendo su cuerpo con fieltro. Esta experiencia cercana a la muerte, el haber sido salvado por un pueblo anclado en las tradiciones más ancestrales, le marcará para todo su vida. Acabada la guerra intentó estudiar medicina, pero finalmente se inclinó por lo estudios artísticos, pero siempre mantuvo su intereses por las ciencias y la naturaleza. 
Son los años de la posguerra en los que se acercó a las ideas de la filosofía idealista alemana, al fenómeno religioso, a la búsqueda en lo espiritual de un razón para el hombre en la Alemania de la posguerra. De este sentimiento religioso, de raíz cristiana, parte la idea de la necesidad de un sufrimiento, de una experiencia transformadora, que permita llegar al conocimiento del propio Yo y de la esencia de la cosas. Beuys acabará concretando esta experiencia vital en la experiencia estética y creadora.Este planteamiento enlaza con el ideal romántico del arte y que es muy semejante a la que mantuvieron otros artistas contemporáneos como Kandinsky.
Su objetivo fue por lo tanto acabar con la idea limitada de arte, como producto de una tradición y patrimonio exclusivo de un élite de artistas, abrir el horizonte de la creatividad más allá de los guettos en los que había quedado reducida. Para Beuys el arte se había alejado de su función primitiva y de la necesidades del ser humano, y se había perdido en innovaciones estéticas vacías de contenido y de transcendencia, por lo que era necesario volver a implicar a toda la sociedad en un nuevo concepto ampliado de arte, en el que cualquiera podía ser artista, “cada hombre es un artista”. Este planteamiento acabó teniendo también una dimensión política al pretender que ese nuevo arte se desarrolle en entorno sociales desfavorecidos. 




Es por eso que el arte no puede estar separado de la vida, arte y vida deben formar un todo, y toda manifestación artística debe hacer alusión a esos elementos vitales y supone además la implicación personal del artista en la obra, no sólo como creador sino como sujeto de ella misma, como parte integrante. En este sentido las acciones de Beuys superan los “happenings” de movimiento como Fluxus, pues en ellas se pretende una transformación, que sean acontecimientos catárticos, casi rituales de una nueva y ancestral religiosidad,  que supongan un antes y un después, que trasformen la realidad. El arte, la acción, adquiere en el caso de Beuys una dimensión antropológica, se trata según sus propias palabra de una "escultura social" que intenta enlazar con la función del rito en los pueblos primitivos o en la liturgias religiosas.
La obra de Beuys supone por eso un abandono de la obra de arte, ya que no hay objeto artístico como tal, sino simplemente restos de esa acción, que quedan como testimonios y recuerdos de esa experiencia. Hay una serie de elementos que suelen repetirse en sus acciones, y que hacen referencia a sus propias vivencias o a elementos que se asocian con lo vital, el fieltro, la grasa, la miel, recuerdan sus vivencias de la guerraf, y aportan un elemento orgánico, que se trasforman, que están sometidas a cambios con el tiempo. El fieltro lo usó para envolver objetos y envolverse a si mismo, simbólicamente conserva el calor, da energía, y aisla de la sociedad hostil, como en su obra de 1970, Filzanzung (traje de fieltro) Los objetos son empleados para devolver al hombre su contacto con la naturaleza, esa busqueda de lo instintivo, con lo primitivo es evidente en una de sus acciones más conocidas: "I like  America and America likes me".


En esta acción realizada en 1974 Beuys  en la galería Block de Nueva York, después de aterrizar en el aeropuerto, se envolvió completamente en fieltro y fue trasladado a la galeria en una ambulancia sin contacto algo con la ciudad, donde procedió a encerrarse durante tres días con un coyote en un recinto cerrado por un valla metálica envuelto en las telas de fieltro y con un bastón; pasados esos tres días volvió a Alemania, Según Beuys se trataba de entrar en contacto directo con lo primitivo, con lo ancestral de la cultura americana, con los pueblos indios, con su energía libre, intentando no contaminarse con la civilización que se había impuesto sobre ella. 








La misma idea aparece en otra de sus primeras acciones. "Como explicar el arte a una libre muerta" de 1965; cuando la galería aun estaba cerrada y la acción solo era visible desde la puerta y la ventana, Beuys, con la cara cubierta de pan de oro,  recorre la sala con un liebre muerta en los brazos a la que le explica los cuadros, el fieltro, los objetos de metal, de hueso... completan la escena en un intento de implicar al espectador en la búsqueda de un simbolismo ritual , a la vez que realiza un mordaz crítica los historiadores y críticos del arte, actuando como una especie de chamán contemporáneo.




Ese sentido político se percibe en obras como "Unidad de aislamiento"  de 1971, una reacción contra la guerra de Vietnam, que esos momentos estaba de plena actualidad, vestido con un traje de fieltro hecho por el mismo recorre los sótanos de la Academia de Düsserdolf, en un ambiente opresivo y expresionista, simbolizando la la imposibilidad de comunicación en un entorno completamente kafkiano.

Uno de los últimos  proyectos  y más conocidos de "escultura social" es el de los "7000 robles" diseñada la Documenta 7 de Kassel de 1982, apiló 7,000 pequeños monolitosde basalto  delante del museo Fridericianum, donde se celebraba la exposición, y plantó un roble, con la instrucción de que sólo se podría quitar un bloque si en su lugar se plantaba un árbol en su nueva ubicación, y que hasta que no estuvieran plantados todos los árboles no podría moverse ninguno de los bloques








Las aportaciones de Beuys son innegables en la evolución hacia la desmaterializacion y conceptualizacion del arte,  utilizando un concepto dinámico, fluido y crítico, hasta llegar a convertirse en un anti-arte, que busca educar, curar y redimir al  ser humano y a la sociedad espiritualmente perdida en el caos del mundo contemporáneo y de la era nuclear,

1 comentario:

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