El arte enseña a mirar : a mirar el arte y a mirar con ojos más atentos al mundo. En los cuadros, en las esculturas, igual que en los libros, uno busco lo que está en ellos y también lo que esta más allá, una iluminación acerca de sí mismo, una forma verdadera y pura de conocimiento.

Antonio Muñoz Molina.



lunes 28 de febrero de 2011

Tiziano, La Bacanal de los Andrios.



El ambiente cultural del Renacimento Italiano hizo que floreciera entre la aristocracia el gusto por un arte plagado de referencias literarias y mitológicas, destinado a ser apreciado y comprendido sólo por la élite intelectual del momento. Los grandes nobles de la Italia del siglo XVI se rodearon de un mundo plagado de ninfas, faunos, personajes míticos, posiblemente como expresión de sus deseos de enlazar con ese pasado glorioso y de distinguirse culturalmente del resto de la sociedad. Fue seguramente en este periodo en el que comenzó a abrirse el abismo creciente entre una cultura popular y una cultura de las élites supuestamente más elevada. Un ejemple de estos programas iconográficos cultos lo tenemos en los encargos que realizó Fernando I d'Este, tercer duque de Ferrara a finales de la segunda década del siglo XVI, para la decoración de una de las estancias de su palacio, el llamado camerino d'alabastro. Sigue de esta forma una tradición que otros miembros de su familia había iniciado, como el del camarín de los esposos, que su hemana Isabel d'Este encargó a Mantegna. El deseo de emular y superar le llevó a buscar a los principales artistas del momento, como Giovanni Bellini, Rafael, o el propio Tiziano. Algunos de los encargos jamas llegaron a completarse o se han perdido, pero si conservamos algunas de las obras que Tiziano realizó, la “Ofrenda a Venus” del Museo del Prado, “Baco y Ariadna” de la National Gallery, y esta “Bacanal de los Andrios” también del Museo del Prado.
En los tres casos se trata de cuadros de gran contenido simbólico e intelectual, siguen la tendencia del siglo XVI de buscar en fuentes literarias de la Antigüedad la referencia para la pintura, aunque en este caso se va un poco más allá de la mera referencia temática, se trata de recuperar pinturas descritas en fuentes clásicas. Un figura retórica llamada ekfresis, se toma como partida la descripción que Filostrato hace de las pinturas que adornaban una villa en las afueras de Nápoles. Por lo tanto estamos ante un alarde de elaboración intelectual, pero también ante el deseo de reproducir el ambiente de una mansión de la antigüedad. El programa completo del camarin ha sido imposible de conocer completamente, aunque todos los temas parecen hacer referencia al ciclo dionisiaco y báquico, que durante el imperio romana había gozado de gran difusión. En este caso se centra en los efectos del vino y de la música, en un ambiente cortesano y festivo potenciado por las referencias musicales de la partitura que aparece caída en el suelo, atribuida al compositor flamenco afincado en la corte de Ferrara, Adrian Willaert, y cuya letra dice: Qui boyt et ne reboyt ne seet qui boyre soit” (Quien bebe y no vuelve a beber no sabe lo que es beber).





La composicion del cuadro y el tratamiento de la escena demuestra como Tiziano ha superado los primeros años de formación y la vinculación con sus maesttros, desarrollando un estilo propio; al estilo estático de Bellini y Giorgione se impone una concepcion mas dinámica y agitada del tema, con una gran variedad de actitudes y de gestos. Los colores se vuelven más brillantes y el fondo azul de la escena proporciona una atmósfera que envuelve a las figuras. El ritmo de los personajes es ondulante y sinuoso, n y las figuras se van enlazando como en una danza festiva, de la que sólo escapa la figura desnuda y recostada de Ariadna que apareceen en la esquina derecha.
El momento elegido para la escena es el que Ariadna es abandonada en la isla de Andros por Teseo, cuyo barco se aleja al fondo. Ariadna está aun dormida, pero a punto de despertar por el cortejo de habitantes de la isla, seguidores de los cultos a Baco/Dionisos, cuyo llegada anuncian. y que acabará enamorándose de ella. Los andrios eran fieles seguidores de Baco, que tuvo en la isla de Andros unos de sus principales centros, de forma que hasta los rios son de vino, y el vino en una jarra de vidrio ocupa el centro de la composición.


Tiziano, Ofrenda a Venus, Museo del Prado


La fama y el reconocimiento de estas obras fue ya grande desde su realización, a finales del siglo XVI pasaron a formar parte de las colecciones de Aldobrandini y Ludovisi en Roma, en donde fueron copiadas por Rubens en uno de sus viajes italianos (esas copias se pueden contemplar actualmente en el Nationalmuseum de Estocolmo). En 1637 el conde de Monterrey, uno de los principales coleccionistas de arte de la España del siglo XVII, gestionó su adquisición para la colección de Felipe IV, convirtindose junto con su paraje “Ofrenda a Venus” en uno de los cuadros favoritos del rey, integrados en la llamadas bóvedas de Tiziano del Real Alcazar de Madrid.

Tiziano, Baco y Ariadna, National Gallery, Londres

Además de estos dos cuadros, conservados actualmente en el Museo del Prado, otro de los que formaba parte del gabinete de Fernando d'Este era el “Baco y Ariadna” de la National Gallery de Londres, en este caso el tema es el encuentro entre un joven Baco, que salta de su carro tirado por guepardos y seguido por su séquito de sátiros y bacantes, con una desconsolada Ariadna que contempla como el barco de Teseo se aleja mar adentro. En el cielo, entre las nubes que se abren se descubre la corona de estrellas que Baco ofrecera a Ariadna como señal de su amor
El último cuadro de la serie “El festin de los dioses” de la National Gallery de Washington, realizado en principio por Giovanni Bellini, pero modificado y completado por Tiziano.
Sobre los problemas iconográficos en los cuadros de Tiziano en Google books podeís consultar uno de los libros de referencia de E. Panofsky, en este enlace. En este podeis escuchar la audioguia del Museo del Prado sobre el cuadro
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